El uso de herramientas de inteligencia artificial para planificar viajes empieza a ganar terreno, aunque aún no es mayoritario: el 40% de los españoles afirma haber utilizado alguna vez un asistente de IA para crear itinerarios o gestionar reservas. Sin embargo, el dato cambia de forma contundente según la edad. La diferencia más notoria se observa entre los más jóvenes y los mayores: el 73% de los jóvenes de 18-24 años ha usado IA para planificar viajes, frente a solo el 24% entre los mayores de 55 años, una brecha de casi 50 puntos. También destaca el descenso pronunciado entre los 25-34 años (61%) y los 45-54 años (36%), lo que evidencia una transición clara entre generaciones digitales muy familiarizadas con estas herramientas y segmentos que siguen optando por métodos tradicionales.
¿Para qué usan exactamente la IA los viajeros que ya la han adoptado?
Entre quienes sí utilizan inteligencia artificial para organizar sus viajes, la función más extendida es la planificación de itinerarios personalizados, con un 55% de usuarios que delegan en la IA la creación de rutas adaptadas a sus preferencias. Le siguen las sugerencias de comida y actividades (46%) y recomendaciones de lugares a visitar (45%), señal de que la IA se ha convertido en una herramienta especialmente útil para descubrir qué hacer en destino. También es relevante su uso para obtener información en tiempo real —interrupciones, clima, eventos— que emplea un 37% de estos viajeros.
Las diferencias generacionales más marcadas ponen de relieve que no todos utilizan la IA de la misma manera. La primera gran brecha aparece en la traducción de idiomas: mientras que los 35-44 años destacan con un 42%, los jóvenes de 18-24 apenas llegan al 21%, una diferencia de más de 20 puntos que sugiere que los segmentos de mayor edad confían en la IA para suplir barreras idiomáticas más que los nativos digitales. También es especialmente llamativa la preferencia de los 45-54 años por recibir recomendaciones gastronómicas y de actividades (57%), por encima tanto de los jóvenes de 18-24 (51%) como de los mayores de 55 (40%).
Por el contrario, la búsqueda de vuelos y hoteles baratos no muestra una brecha generacional marcada, con porcentajes relativamente similares entre edades.
Qué tareas delegarían a la IA quienes aún no la han utilizado
Entre quienes todavía no han recurrido a la inteligencia artificial para organizar sus viajes, las tareas en las que estarían más dispuestos a apoyarse en estas herramientas revelan un patrón distinto al de los usuarios actuales. La función que mayor interés despierta es la traducción de idiomas, con un 36% que afirma que sí confiaría en la IA para este propósito. Le siguen las recomendaciones de comida y actividades (27%) y la búsqueda de lugares interesantes que visitar (26%), así como la posibilidad de obtener información en tiempo real durante el viaje (26%). En cambio, solo un 23% utilizaría la IA para encontrar vuelos y hoteles baratos, lo que sugiere que las tareas más sensibles al precio siguen generando cierto recelo tecnológico.
Las diferencias generacionales más llamativas muestran dos rupturas claras. La primera aparece en el uso potencial de la IA para traducir idiomas: los grupos de 45-54 años (44%) y 55+ (35%) vuelven a estar por encima de los jóvenes de 18-24, que apenas llegan al 19%. Esto contrasta con los patrones de uso observados entre quienes sí utilizan la IA, donde los mayores también destacaban en este punto: la barrera idiomática parece ser un motivador clave para los segmentos menos digitalizados.
La segunda diferencia fuerte se observa en la predisposición de los jóvenes a dejarse guiar por la IA en la búsqueda de lugares que visitar: el 38% de los 18-24 años utilizaría la IA para descubrir recomendaciones, frente a solo el 23% de los mayores de 55, una brecha de 15 puntos. Aquí ocurre lo contrario que con la traducción: los jóvenes ven valor en la IA para inspirarse, mientras que los mayores continúan siendo más cautos frente a sugerencias automatizadas.
Por último, destaca que los mayores de 55 años son los que más dicen que no utilizarían la IA para ninguna tarea (27%), frente al 19% de los jóvenes de 18-24, reflejando un nivel de resistencia más alto entre los segmentos de edad avanzada.
Qué preocupa a quienes todavía no utilizan la IA para planificar viajes
Entre los viajeros que aún no han adoptado la inteligencia artificial en la planificación de sus vacaciones, la principal preocupación es clara: el 49% teme recibir recomendaciones inexactas o desactualizadas. Esta desconfianza hacia la fiabilidad del contenido es seguida de cerca por cuestiones relacionadas con la privacidad y seguridad de los datos, mencionadas por un 37%, y por el temor a una excesiva dependencia de la tecnología o la conexión a internet (30%). Por último, un 28% muestra dudas sobre la falta de personalización, lo que indica que muchos aún no están convencidos de que la IA pueda entender sus preferencias reales.
Las diferencias generacionales más notorias giran en torno a dos grandes brechas. La primera está relacionada con la privacidad: mientras solo el 24% de los jóvenes de 18-24 años cita esta preocupación, el porcentaje asciende hasta el 41% entre los mayores de 55, convirtiéndose en una de las mayores divergencias del estudio. La segunda gran diferencia aparece en la preocupación por la precisión de las recomendaciones: el grupo de 35-44 años alcanza el nivel más alto de inquietud (56%), muy por encima del 43% de los mayores y del 50% de los más jóvenes. Además, destaca que los 55+ son quienes más dicen “no lo sé” (12%), lo que apunta a un nivel de familiaridad menor con la tecnología o a una percepción aún difusa de sus riesgos.
Uso de la IA en futuras vacaciones
Cuando se pregunta a los españoles si utilizarían la inteligencia artificial para planificar sus próximas vacaciones, el panorama refleja una mezcla entre apertura y cautela. Solo un 17% afirma que la utilizará “definitivamente”, mientras que la mayoría —45%— se sitúa en un punto intermedio y dice que “quizás” lo consideraría. Aun así, casi un tercio (30%) prefiere seguir con los métodos tradicionales, lo que confirma que la adopción de la IA en los viajes aún se encuentra en fase de transición y no totalmente consolidada.
Las diferencias generacionales revelan dos rupturas claras.
La primera aparece en la disposición firme a usar IA: los grupos jóvenes de 18-24 y 25-34 años muestran el mayor entusiasmo, ambos con un 27% de respuesta “sí, definitivamente”. Esta proporción cae progresivamente hasta llegar al 10% entre los mayores de 55, que se muestran mucho más reticentes.
La segunda gran diferencia se observa en quienes prefieren la planificación tradicional. Aquí la brecha es muy marcada: mientras que solo el 15% de los 18-24 años declara preferir métodos clásicos, este porcentaje se dispara al 43% entre los mayores de 55. Es el contraste más fuerte del bloque y deja claro que, aunque la IA gana espacio, continúa siendo un terreno joven, adoptado principalmente por generaciones digitalizadas.
Por último, destaca un dato puntual: los jóvenes de 18-24 años son también el grupo donde más personas afirman que no usarían la IA porque tuvieron una mala experiencia previa (9%), frente a la media (3%). Esto sugiere que son el segmento que más prueba… pero también el que más se frustra si la herramienta no cumple expectativas.
Conclusiones
Los datos muestran que la inteligencia artificial está transformando progresivamente la forma en la que los españoles planifican sus viajes, pero aún convive con hábitos tradicionales. Su adopción es especialmente fuerte entre los menores de 35 años, que ya la utilizan para inspirarse, crear itinerarios o resolver dudas en destino, mientras que los segmentos de mayor edad se muestran más cautos y selectivos en su uso.
Aun así, incluso entre quienes ya recurren a la IA, la supervisión humana sigue siendo un elemento clave: la mayoría confía en las recomendaciones solo tras verificarlas por su cuenta. Las grandes diferencias generacionales —tanto en expectativas como en reticencias— indican que el crecimiento de estas herramientas en el sector travel dependerá de su capacidad para ofrecer información fiable, respetar la privacidad y adaptarse a las necesidades de cada perfil de viajero.
Metodología
El estudio se ha realizado en febrero de 2026 a través de YouGov Survey, con una muestra superior a 1.000 personas representativas de la población adulta en España. Los datos se han recopilado mediante panel online, aplicando controles de calidad y ponderaciones estándar para garantizar la representatividad por edad, género y región.
