Desde la entrada en vigor el 1 de enero de 2026, la baliza V16 es ya un elemento obligatorio para todos los vehículos en España. Pero ¿cómo vive esta transición el colectivo que realmente importa para la implementación real de la norma: los conductores?

Desde YouGov hemos querido conocer la opinión de este segmento de la población española. Lo hemos hecho a través de una encuesta que hemos hecho el 15 de enero, a través de nuestro servicio YouGov Real Time, habiendo entrevistado a personas de 18 años o más representativas de la población española que han afirmado ser conductores.

Los datos de este estudio muestran una fotografía mucho más matizada que la simple dicotomía “se cumple / no se cumple”. Hemos podido confirmar que la norma ha sido ampliamente interiorizada y la adopción es muy elevada; pero, por otro, persisten frenos claros asociados al precio, la desconfianza tecnológica, la utilidad percibida y la falta de familiaridad práctica con el dispositivo.

Conocimiento: una norma conocida en prácticamente todo el colectivo conductor

El porcentaje de conductores que afirma “Sí, sabía que la baliza V16 es obligatoria” asciende al 96%, un nivel de conciencia extraordinariamente alto. Solo un 2,5% declara no saberlo y un 1,4% indica que no está seguro.

Un dato muy relevante: este nivel de conocimiento no es el de toda la población adulta, sino de quienes realmente conducen, lo que implica que el mensaje normativo ha penetrado con amplia eficacia en el público objetivo real de la regulación. Esto reduce significativamente el riesgo de incumplimiento involuntario y señala que el reto de la Administración no está en “informar mejor”, sino en acompañar la implantación práctica.

Adopción: ocho de cada diez conductores ya la han adquirido

El 79,8% de los conductores declara que ya tiene la baliza V16, dejando un 20,2% sin ella. Esta cifra es muy elevada y representa una adopción masiva en un lapso breve tras la entrada en vigor, y más alta que la observada en muchas otras normativas de seguridad vial que se han implantado con anterioridad.

Sin embargo, este 20% no representa un segmento homogéneo. Como veremos más adelante, se divide entre quienes tienen intención de comprarla en breve, quienes no se lo plantean aún y quienes poseen objeciones estructurales (tecnológicas, económicas o conceptuales).

Motivaciones de compra: una norma acatada más que adoptada por convencimiento

La compra de la V16 está motivada fundamentalmente por una razón: “cumplir la normativa”, marcada por un contundente 91,4% de los conductores que ya la poseen. Las demás razones se sitúan muy lejos de esta magnitud:

  • Mayor seguridad: 12,3%
  • Promoción o descuento: 4,6%
  • Precio accesible: 3,3%
  • Recomendación de terceros: 0,5%
  • Otros motivos: 5,0%

La lectura es clara: la adopción es normativa, no emocional ni técnica. La V16 todavía no se percibe como un elemento que “me protege” o “me hace más visible”, sino como un elemento que “tengo que llevar”. Esto es crucial para prever el comportamiento futuro: una adopción basada exclusivamente en la obligatoriedad puede generar resistencia pasiva, baja satisfacción y menor predisposición a renovar el dispositivo o elegir modelos conectados de más valor añadido.

¿Por qué no la han comprado aún? La privacidad y el precio lideran los frenos

Entre el 20,2% que todavía no tiene baliza, las razones expresadas revelan un mapa de barreras muy específico:

  • Preocupación por el uso de la información: 40,8%
  • Precio elevado: 38,5%
  • La veo innecesaria: 32,8%
  • Desconozco la normativa: 13,3%
  • No me acuerdo / pereza: 10,9%
  • Otros motivos: 17,6%

Las dos primeras barreras —privacidad y precio— son categóricas. Ambas están relacionadas con la percepción de valor: un precio que se considera alto en relación con la utilidad percibida y una tecnología de conectividad que no ha sido suficientemente explicada, lo que abre la puerta a la desconfianza. De hecho, un 39% de los entrevistados afirman que tienen un conocimiento nulo o bajo de la baliza V16.

La tercera razón (“la veo innecesaria”) conecta directamente con la baja atribución de utilidad que se observa más adelante en las escalas de valoración. Es decir, parte de quienes no la han comprado no consideran que la baliza aporte valor funcional respecto a alternativas previas (triángulos) o respecto a su percepción del riesgo.

Utilidad percibida: un aprobado discreto en visibilidad y un nivel algo superior en conectividad GPS

Hemos pedido a nuestros entrevistados que valoren (a través de puntuaciones de 0 a 10) dos aspectos concretos de la baliza V16, y han sido:

  • ¿Hasta qué punto te parece que va a ser útil la baliza V16 para que un vehículo averiado sea más visible para los otros conductores?

Las valoraciones se distribuyen de forma amplia entre los puntos medios de la escala (4–7). Las respuestas extremas (0–1 y 9–10) son minoritarias, lo que indica una sensación de utilidad moderada pero no plenamente convincente. Muchos conductores ven la V16 como algo útil “hasta cierto punto” pero no como una herramienta extraordinariamente eficaz o claramente superior a los triángulos.

  • ¿Hasta qué punto crees que va a ser útil para que esa información de ubicación aparezca en las apps de navegación GPS?

Aquí la percepción mejora ligeramente: las respuestas tienden algo más hacia los valores 6–8, aunque también sin llegar a una mayoría clara en los niveles máximos. La conectividad es reconocida como valiosa, pero no despierta entusiasmo, y en algunos segmentos aparece contaminada por el temor a la cesión de datos.

Ambas escalas confirman que la V16 todavía no ha logrado consolidarse como un dispositivo que genere alta satisfacción o confianza plena.

Valoración general de la V16: más crítica que positiva

Al lanzar la pregunta genérica que invita a valorar la baliza V16 como medida de seguridad vial en general ofrece una tendencia clara:

  • Muy negativa o negativa: 56,3%
  • Neutra: 25,9%
  • Positiva o muy positiva: 17,8%

La valoración está claramente inclinada hacia la indiferencia o la crítica. De nuevo, destaca que la norma se cumple, pero no se valora demasiado. Esto tiene implicaciones importantes: si la población cumple por obligación, pero no por convicción, cualquier variación en el contexto (precio, disponibilidad, mensajes mediáticos negativos, polémicas de privacidad) puede afectar a la continuidad del cumplimiento y la satisfacción.

Uso real de la baliza: muy limitado, con experiencias aceptables, pero no excelentes

Solo un 5,6% de los conductores que ya tienen la baliza afirma haberla utilizado. Es comprensible: utilizar la V16 implica haber tenido una avería o haber parado en una situación comprometida.

Entre ese pequeño grupo de usuarios reales, la satisfacción es razonablemente positiva: las valoraciones “adecuada”, “satisfactoria” o “muy satisfactoria” representan alrededor de tres cuartas partes de las respuestas. Sin embargo, hay un 20% largo que declara que la experiencia fue insatisfactoria, lo que sugiere que hay un margen de mejora relevante en aspectos prácticos como:

  • visibilidad real en situaciones de poca luz;
  • facilidad de colocación;
  • estabilidad en condiciones meteorológicas adversas;
  • autonomía o percepción de calidad.

La falta de uso masivo hace que la experiencia real aún no haya consolidado la reputación del dispositivo, ni positiva ni negativa.

Intención de compra entre quienes no la tienen: un colectivo indeciso y heterogéneo

Entre quienes aún no la han comprado no hay una postura clara sobre cómo actuar dado que un 41,5% planea hacerlo “dentro de poco”, un 37,3% no se lo plante y un 21,2% reconoce que todavía no lo sabe.

Esto revela que, del 20% de no adoptantes, solo la mitad está efectivamente en un camino claro de compra; la otra mitad necesita estímulos adicionales —informativos, económicos o de confianza tecnológica— para convertirse.

Segmentaciones clave: cómo cambian las actitudes según edad, género, área y perfil sociodemográfico

Esta información se ha analizado también en función de distintos criterios sociodemográficos (género, edad, región, …) lo que nos ha permitido observar tendencias transversales destacables:

Según Edad:

  • Mayores de 55: mayor conocimiento, mayor adopción, menor oposición conceptual. En ellos la V16 encaja mejor con su percepción del riesgo.
  • Jóvenes (18–34): más sensibles al precio, más críticos con la utilidad, mayor presencia de indecisión en la intención de compra.

Según Género:

  • Hombres: algo más proclives a adoptar, pero también más proclives a considerar innecesaria la baliza.
  • Mujeres: incluyen más la “seguridad” como razón de compra, aunque presentan más respuestas de incertidumbre (“no lo sé”).

Área geográfica y tamaño de ciudad

  • Grandes capitales: mayor adopción, menos desconocimiento normativo, pero mayor preocupación por la privacidad.
  • Áreas rurales: más “la veo innecesaria” y más desconocimiento residual.

Ingreso y educación

  • Ingreso alto / nivel educativo alto: menos barreras económicas, más propensión a planificar compra a corto plazo.
  • Ingreso bajo: el precio se convierte en barrera estructural.

Estas segmentaciones confirman que la adopción total dependerá menos de “recordar la obligación” y más de personalizar los mensajes según estas actitudes diferenciadas.

Conclusión: una norma cumplida, pero aún no asumida plenamente

Los datos de la opinión de los conductores españoles a la baliza V16 reflejan un escenario inequívoco:

  1. La V16 ya está instalada en el parque móvil español: con casi un 80% de adopción.
  2. El cumplimiento proviene de la obligatoriedad, no del convencimiento.
  3. La percepción de valor es insuficiente para sostener una aceptación positiva.
  4. La privacidad es la barrera más urgente, seguida del precio.
  5. El potencial de la conectividad no se está aprovechando por falta de información clara.

España afronta ahora el reto de pasar de la “obligación cumplida” a la “obligación entendida y aceptada”. Para ello será necesario reforzar las explicaciones sobre qué datos se transmiten, cómo se protege la privacidad, y demostrar con evidencia y casos reales la utilidad práctica del dispositivo.

Ficha técnica

Universo de referencia: Población española de 18 años o más que declaran ser conductores.

Metodología aplicada: Entrevista CAWI en el panel de YouGov.

Muestra: Hemos entrevistado a 1.054 personas de 18 años o más residentes en España de los cuales 762 has afirmado ser conductores.

Cuotas aplicadas: Según género, edad y región geográfica de residencia.

Fechas de recogida de la información: 15 de enero de 2026.

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