¿Alguna vez has viajado en crucero? En YouGov España hemos analizado la intención de viajar en este tipo de modalidad durante los próximos 12 meses, así como si las noticias sobre el hantavirus han influido en las ganas de hacer un crucero.

Entre abril y mayo se observa una ligera caída en la intención de viajar en crucero a medio o largo plazo, coincidiendo con la aparición del hantavirus en mayo. En concreto, el porcentaje de españoles que se plantea realizar este tipo de viaje desciende del 36% al 31%, mientras que el rechazo aumenta del 37% al 42%. Este movimiento se explica por la reducción de quienes afirman que “sí, seguro” (del 14% al 11%) y el incremento de quienes directamente no se lo plantean (del 31% al 36%). En conjunto, estos datos sugieren que el contexto informativo podría haber tenido cierto impacto negativo, aunque moderado, en la predisposición hacia los cruceros.

A nivel general, la intención de viajar en crucero a medio o largo plazo muestra claras diferencias por edad, con un mayor interés entre los públicos más jóvenes. Así, el 73% de los españoles de entre 18 y 34 años afirma que es probable que haga un crucero en el futuro, una cifra que desciende progresivamente con la edad hasta situarse en el 58% entre los mayores de 55 años. En paralelo, la proporción de quienes no contemplan este tipo de viaje aumenta con la edad, pasando del 19% entre los más jóvenes al 37% en el grupo senior. Por género, las diferencias son más moderadas, aunque los hombres muestran una ligera mayor predisposición (65% probable) frente a las mujeres (61%), mientras que el rechazo se mantiene en niveles similares (30% y 31%, respectivamente).

La predisposición al crucero es más alta entre los hogares con hijos (71%). Las personas con niños muestran una mayor intención de viajar en crucero en el futuro, lo que refuerza la percepción de este formato como una opción especialmente atractiva para viajes familiares.

Las motivaciones: viajar diferente y ver varios destinos en un solo viaje

Entre quienes sí consideran el crucero como opción, las motivaciones se concentran en tres grandes ejes. El primero es la posibilidad de visitar varios destinos en un mismo viaje, citada por el 57%, que posiciona al crucero como una solución eficiente para maximizar la experiencia turística. El segundo es la percepción de que el crucero ofrece una experiencia distinta a otros tipos de viaje (54%), asociada a lo novedoso. Y el tercero es la comodidad del formato, destacada por un 40%, gracias a la lógica del “todo incluido” y a la ausencia de cambios constantes de alojamiento.

Otros atributos, como la oferta de ocio a bordo (30%) o la idoneidad para viajar en familia (23%), refuerzan la idea del crucero como un producto completo, pero no son aún palancas suficientes para generalizar su adopción.

Las barreras siguen pesando más que los incentivos

El principal freno para el crecimiento del crucero en España se basa en un conjunto de barreras muy concretas. La más citada es el precio, señalado por el 35% como un obstáculo relevante. A esta se suma la sensación de masificación (32%) y la preferencia por organizar el viaje por cuenta propia (32%), lo que refleja un choque cultural entre el modelo cerrado del crucero y el ideal de viaje flexible y autónomo.

También destacan barreras más emocionales o físicas, como el mareo o el miedo a navegar (27%) y el rechazo a horarios rígidos (26%). Las preocupaciones medioambientales, aunque presentes (14%), todavía no actúan como un freno mayoritario.

¿Para qué tipo de viaje encaja el crucero?

El crucero se percibe sobre todo como una opción para viajar en pareja (40%) o para descansar y relajarse (32%). También se le reconoce encaje en viajes con amigos (24%) o familiares (23%), especialmente cuando el componente de ocio a bordo adquiere protagonismo. En cambio, pierde fuerza como formato para escapadas cortas o para viajes puramente culturales, lo que acota claramente el rol que ocupa dentro del imaginario turístico.

Mercado polarizado y marcas consolidadas

Costa Cruceros y MSC Cruceros lideran claramente la notoriedad de marcas de cruceros en España, con un 68% y un 66% respectivamente, situándose a bastante distancia del resto de competidores. En un segundo nivel aparece Royal Caribbean (48%), seguida por Pullmantur (39%), mientras que el conocimiento cae de forma más pronunciada entre las marcas internacionales como Norwegian Cruise Line (24%) o Disney Cruise Line (21%). A partir de ahí, el reconocimiento es ya más limitado, con el resto de las compañías por debajo del 15%, lo que refleja una fuerte concentración de la notoriedad en unas pocas marcas clave dentro del mercado español.

MSC Cruceros se posiciona como la compañía más considerada por los españoles a la hora de plantearse un viaje en crucero, con un 57%, superando a Costa Cruceros (46%), que lideraba en notoriedad. A partir de ahí, la intención de elección desciende notablemente, con Royal Caribbean en un distante 23% y Pullmantur en un 13%. El resto de las marcas presenta niveles de consideración más reducidos, por debajo del 15%, lo que refleja que, aunque existe un cierto conocimiento del sector, solo unas pocas compañías logran consolidarse como opciones reales de viaje para el consumidor español.

Conclusiones

Los datos confirman que el crucero en España es un producto ampliamente conocido y con un componente aspiracional claro, pero cuya adopción se concentra en segmentos muy específicos. En particular, las familias con hijos emergen como el principal grupo con mayor encaje natural, al valorar la comodidad, la seguridad y la lógica de “todo en uno” del formato, que responde a necesidades funcionales concretas en etapas vitales donde la simplicidad organizativa es clave.

Por otro lado, vemos que las noticias relacionadas con el Hantavirus no han tenido hasta la fecha un impacto crucial en la decisión de viajar en crucero.

En este contexto, el reto del sector no pasa tanto por ampliar la notoriedad ni por competir en precio, sino por activar a los perfiles con mayor potencial, adaptando la propuesta y el relato a sus motivaciones reales. Reforzar la percepción de flexibilidad, segmentar la oferta y comunicar el valor del crucero en momentos vitales concretos —especialmente en el ámbito familiar y en clave premium, o el ocio entre amigos— será determinante para transformar el interés latente en experiencia efectiva.

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